Esta condición me llevó a una quinesióloga que me recomendó visitar a una reikista; además del dolor de columna, me sentía cansada todo el tiempo. Sin saberlo, funcionaba como una "esponja energética" de cada lugar al que iba, sin herramientas para gestionarlo. Tras tres encuentros de Reiki, algo se reactivó en mí. Me formé en tres niveles de Reiki Usui, Magnified Healing y Péndulo Hebreo. Mientras practicaba en mi estas herramientas, finalizaba la licenciatura en Artes Escénicas, mis estudios como maquilladora y peinadora profesional, y trabajaba en una empresa en la gestión de ventas por Mercado Libre.
Al recibirme, comencé a brindar clases y a emprender como maquilladora para novias y quinceañeras. Allí puse en práctica la gestión energética al acompañarlas en momentos de alto estrés, siendo parte de uno de los eventos más importantes de sus vidas.


Parte de mi historia
Nací un 15 de julio en Lomas de Zamora, al sur de Buenos Aires, siendo la hermana mayor de cuatro hermanos. Desde niña, mi percepción iba más allá de lo que los ojos humanos perciben; recuerdo asistir al funeral de un familiar y ver su alma allí mismo, parada en el recinto, sonriente y en paz. Cerca de los ocho años, tras un evento que me asustó, cerré esa capacidad por un tiempo.
Desde muy temprana edad, desarrollé una fuerte pasión por el arte que me llevó a experimentar la danza, el teatro, el canto y la comedia musical. En paralelo a esto, a los 13 años comencé a desarrollar una escoliosis que, con el tiempo, se volvería muy pronunciada a nivel dorsal y lumbar, generándome fuertes dolores y limitando mi desempeño diario.


Con la llegada del 2020 y el cese de eventos, en Junio, inicié un nuevo proyecto con quien era mi pareja. Comenzamos a vender alimentos desde el garage su casa y, en menos de cuatro meses, generamos una empresa gastronómica sin tener conocimientos previos en el rubro. La demanda crecía día a día: llegamos a tener seis repartidores en la puerta y clientes de diferentes regiones venían a retirar sus pedidos. En Marzo de 2021 gestionaba un local para 120 comensales.
En aquel entonces, en mi vida personal, ocurrió un antes y un después. llegó la casa, el auto, compartía con una pareja que amaba y había logrado la estabilidad económica que tanto habia deseado; lo que había anhelado, era una realidad.
De pronto, todo se desmoronó internamente.
En Mayo de 2021, mi percepción extrasensorial se activó a un nivel que no podía gestionar, sumado a una abrupta "caída de velos". Comencé a recordar vidas pasadas y a percibir la energía del campo energético de la ciudad con una intensidad arrolladora.
Sin tener información sobre biodecodificación o constelaciones familiares, veía en mi interior los patrones de repetición de linaje, junto con los mandatos inconscientes que me habían llevado hasta ese punto en mi vida.
Me sentía Asfixiada. Tenía responsabilidades que atender, personal a mi cargo, decisiones que tomar y revelaciones internas que no paraban de manifestarse.
Llegué al punto de recurrir a la medicación para estabilizar mi sistema nervioso, poder dormir y bajar el nivel de percepción.
Poco después, entré en un estado de depresión en el que creí que moriría. No sentía NADA; me había desconectado de la esencia de la vida. Mi ego y el juicio hacia mí misma se manifestaron con gran intensidad. Toqué fondo y me quedé allí. Hasta que tomé la fuerza para PONERME DE PIE.




Investigué cómo se comportaba el cerebro humano y reprogramé mi mente.
Para Noviembre de ese mismo año, dejé las 5 medicaciones que había llegado a tomar. Tras un cambio interno rotundo, había renacido. Decidí alinear mi vida a lo que realmente quería, aceptando incluso aquello que no tenía explicación lógica hasta ese momento para mi y me causaba pavor.
Me inicié como lectora de Registros Akáshicos y la información que antes recibía sin estructura comenzó a fluir.
Sucedió en ese entonces algo extraordinario: con meditación y fe, tras un mes de enfoque, mi columna —que presentaba una escoliosis de 33 y 35 grados— se enderezó, retornando a su posición natural.
Una milagro físico que me recordó el poder de Dios en todo.
























A partir de este momento mi vida cambió de "Temporada" (Podría decirse).
Fui delegando las responsabilidades del local, logrando soltura en el movimiento. Dediqué mi vida a reconocerme, a ir a mis profundidades y a recibir todo desde el cuerpo y la vivencia. Me mudé a una región de 40 habitantes, sin alumbrado público ni internet. Allí finalicé con amor, un vínculo de pareja de 11 años, gestioné a distancia la venta del local.
Fue un periodo movilizante y sumamente transformador. Habité el silencio, la soledad, el vacío, el hambre, la desesperación, la frustración, la valentia, la gloria, la alegría, la gratitud, la dicha, el DISFRUTE y el AMOR interno en gran intensidad.
Se elevó el vínculo con mi familia y conocí a mi familia del Alma. Cambió mi manera de percibir mi adentro y afuera.
Y mi manera de sentirme parte de todo.
Brindé retiros en San Andrés de la Sierra y acompañé a otros a través de Registros Akáshicos y acompañamiento terapéutico en el autorreconocimiento del Ser y los propios cierres de procesos, mientras en paralelo diseñé una marca de ropa y otra de alimentos.
Después de elegir por dos años darme el espacio para cerrar mi vinculo de pareja anterior; reconociéndome y alineando lo que quería vivir en la vincularidad, conocí a mi pareja actual, un vínculo que nació desde la conexión del Alma.
Actualmente habito en San Carlos de Bariloche. Realicé la formación profesional en Coaching Ontológico y Hatha Yoga, y tras años como lectora, transité la Maestría en Registros Akáshicos para brindar esta sabiduría a otros. Recientemente, organicé una boda de tres días en solo tres meses, lo que reafirmó mi capacidad en gestión de proyectos.






Algo que me ha caracteriza es la gestión en la apertura y el cierre energético y en la materia de proyectos, etapas, vínculos, mudanzas, hasta la transcendencia de este plano. De allí nace INTEGRA. El poner al servicio esta cualidad que es parte de mi ser. Acompañando procesos de orden y claridad para retornar a la verdad interna. Bajando la mente al corazón, con dirección y enfoque.
Elegí compartir parte de mi historia de manera integral porque no es un libro lo que me impulsa, sino la experiencia pasada por el cuerpo. No guardar NADA. Brindarme desde mi Ser. Desde Diana. Con la sabiduría que cada error dejó, cada momento que caminé explorando opciones. Para hoy acompañar desde el amor, la compasión, el respeto y la empatia.


